Lionel Messi calentó con sus compañeros de Argentina en el Kyle Field el sábado — y se quedó mirando todo el partido desde el banco mientras la Albiceleste vencía 2-0 a Honduras. ¿El motivo? Una molestia en el isquiotibial izquierdo que tiene al campeón defensor caminando con muchísimo cuidado.
El problema viene del último partido de Inter Miami en la MLS frente a Philadelphia, cuando Messi salió de golpe en el minuto 73. El cuerpo médico de Miami le diagnosticó fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo, y desde entonces Argentina viene administrando su carga.
El DT Lionel Scaloni fue cauto: el regreso de Messi depende de su "evolución clínica y funcional". Traducción — lo van a ir subiendo de a poco y no piensan arriesgar al jugador más importante en la historia del país a cuatro días de un Mundial.
El calendario aprieta. Argentina enfrenta a Islandia en Auburn, Alabama, el martes en su último ensayo, y arranca la defensa del título ante Argelia en el Arrowhead Stadium el 16 de junio.
Y acá está lo que nadie quiere decir en voz alta: Messi cumple 39 en tres semanas. Cuidado con tanto mimo, en lo que casi con certeza es su último Mundial, cada molestia se vuelve un asunto de Estado. Esto no es solo gestión de carga — es un país tratando de proteger el último capítulo de una leyenda.

